Socialdemocracia Y Socialismo de Izquierdas" PAGINA DE SOCIALISTAS DE IZQUIERDAS Y AMIG@S" (CUADERN

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Rosa Y puño Partido Socialdemocrata (sueco) y de REFERENCIA REALMENTE SOCIALISTAS

viernes, 1 de enero de 2010

Fallece Jordi Solé Tura, uno de los padres de la ConstituciónEl político catalán destacó por su lucha antifranquista en las filas del PSUC y después pasó a militar en el PSC ELPAÍS.com - Barcelona - 04/12/2009
 


Jordi Solé Tura ha fallecido esta mañana a los 79 años. Senador, miembro de la ponencia que se encargó de redactar la Constitución de 1978 y ministro de Cultura en uno de los Gobiernos de Felipe González, alternó la actividad política con la docente. Natural de Mollet del Vallès (Barcelona), destacó por su lucha antifranquista en las filas del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC) y después pasó a militar en el PSC. Apartado de la vida pública desde 2004, año en que le diagnosticaron Alzheimer, se hizo pública la enfermedad en diciembre de 2007, cuando su hijo, Albert Solé, anunció la realización de un documental, dirigido por él y titulado Bucarest. La memoria perdida que trataba de la misma y que fue premiado con un Goya.
Los padres de una gran damaDe panadero a ministroJóvenes y celebridades leen la Constitución en el CongresoUn ejemplo de persona, de profesor y de político [Photo] [Photo]Jordi Solé Tura y su hijo Albert.- GIANLUCA BATTISTA
[Photo] Jordi Solé Tura A FONDONacimiento: 23-05-1930Lugar:Mollet del Vallés La noticia en otros webswebs en españolen otros idiomas El Gobierno catalán ha lamentado la muerte de Solé Tura y ha anunciado que instalará mañana y el domingo la capilla ardiente en el Saló Sant Jordi del Palau de la Generalitat, que le otorgó la Creu de Sant Jordi en 2007. La capilla ardiente se abrirá al público de 16 a 20 horas mañana y de 9 a 12 horas el domingo. Está previsto que esta tarde el presidente de la Generalitat, José Montilla, comparezca ante la prensa para leer un mensaje de condolencia y recordar su figura en la solemnidad de la galería gótica del Palau. El presidente de la Generalitat, José Montilla, expresó su "tristeza intensa y profunda" por la muerte de Jordi Solé Tura, padre de la Constitución Española de 1978 y ex ministro de Cultura con el PSOE, y anunció que la próxima semana propondrá a su Ejecutivo que le otorguen la Medalla de Oro de la Generalitat a título póstumo.
El fallecimiento se produce a escaso día y medio de que se celebre el 31 aniversario de la Carta Magna. El presidente del Congreso, José Bono, ha anunciado este mediodía el fallecimiento en la Cámara Baja, en el curso de la lectura ininterrumpida de la Constitución, de la que fue uno de los ponentes. Bono ha subrayado que la Transición "no se explica" sin la aportación del político catalán. El presidente de Caixa Catalunya y ex ministro del PSOE, Narcís Serra, destacó hoy la aportación del fallecido Solé Tura "a la sociedad democrática que hoy tenemos", y lamentó la enfermedad "muy cruel" que ha sufrido, el Alzheimer, por lo que remarcó la necesidad de seguir investigando sobre las enfermedades degenerativas.
El presidente del PP, Mariano Rajoy, envió hoy un telegrama de pésame a la familia de Jordi Solé Tura, en el que destaca su "compromiso con el valor del pluralismo político". "En nombre del PP y en el mío propio quiero transmitirles en estos dolorosos momentos nuestro más sincero pésame por el fallecimiento de Jordi Solé Tura, quien supo imprimir en la Carta Magna su abierto sentido de la convivencia democrática y su compromiso con el valor del pluralismo político", dice en el telegrama.
Otro padre de la Constitución, el ex dirigente de Convergència, Miquel Roca, subrayó hoy que Solé Tura, fallecido hoy en Barcelona, logró el consenso para elaborar la Carta Magna sin renunciar a sus ideales, ya que representaba a "la izquierda más progresista y la etapa más activa de la resistencia". Roca destacó que esa postura alejaba a Solé Tura del resto de ponentes, pese a lo cual dio "la contribución más positiva posible al diálogo y al entendimiento".
Dolor por la pérdida
El presidente de ICV y consejero catalán de Interior, Joan Saura, ha lamentado el fallecimiento del ex dirigente del PSC y del PSUC, que supone la "gran pérdida de un referente político" que intervino "decisivamente" en la Transición."Tristeza política y personal", ha dicho sentir Saura en un comunicado de la formación ecosocialista. En los mismos términos se ha pronunciado el coordinador general de Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), Jordi Miralles.
El secretario general adjunto de Convergència Democràtica (CDC), Felip Puig, ha expresado hoy su "dolor" por la muerte de Jordi Solé Tura, de quien ha destacado su "importante" trayectoria política en pos de la democracia en España. También lo ha hecho el PSC, cuyo presidente, Isidre Molas, ha destacado Solé Tura "será siempre un punto de referencia" para el partido.
El secretario general del Grupo Socialista en el Congreso, Eduardo Madina, ha indicado que el fallecimiento de Solé Tura convierte este viernes en "un día triste" y promete rendir tributo a la memoria de este ponente de la Constitución, a quien considera uno de los "arquitectos" de la España moderna. El titular catalán de Economía y Finanzas de la Generalitat, Antoni Castells (PSC), calificó de "pérdida muy grande" la muerte del ex ministro, a quien definió como un "gigante, referencia para todos y para todo". El presidente de Unió y secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, ha destacado que el histórico dirigente del PSUC "siempre ha estado, como persona que era de principios y honesta, al servicio de la comunidad de Cataluña".
Tarea constitucional
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, expresó hoy en nombre del Ejecutivo sus condolencias por el fallecimiento del ex ministro, uno de los padres de la Constitución, y destacó su "inestimable aportación" a la tarea constitucional y la transición democrática española.
El presidente del Parlamento catalán, Ernest Benach (ERC), consideró que el hoy fallecido Solé Tura es una "figura histórica" y uno de los protagonistas de los acuerdos de la Transición sobre los cuales se construyó la actual democracia. La presidenta del PP en Cataluña, Alícia Sánchez-Camacho, ha destacado hoy el "papel fundamental" de Jordi Solé Tura, "gran servidor público" por cuyo fallecimiento "Cataluña y España están de duelo".
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, ha opinado que todos los demócratas de España deben estar agradecidos al hoy fallecido Jordi Solé Tura, y ha mostrado sus condolencias a sus familiares y amigos. Por su parte, el ponente de la Constitución Miquel Roca ha subrayado el consenso logrado para elaborar la Carta Magna sin renunciar a sus ideales, ya que representaba a "la izquierda más progresista y la etapa más activa de la resistencia".
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Ley que estigmatiza al masculino, ¡Bravo Leguina2

Ley para caraduras con "a":


Muchos y Muchas pensamos como tu, pero no es "politicamente correcto", decir que el hombre con la Ley de Genero ES CULPABLE, por el HECHO DE SER HOMBRE, es " cuando Menos inconstitucional" al ROMPER el sagrado Principio de LA PRESUNCION DE INOCENCIA"
alberto Rivero
AS de retiro-PSM

Leguina acusa al TC de 'politización y sectarismo' por avalar penas más duras para el varón por violencia machista



Cree que su sentencia fue "interpretativa" y que también lo será la que dicte sobre el Estatuto de Cataluña




El ex diputado socialista y ex presidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina, considera que el Tribunal Constitucional (TC) pecó de "impresentable politización y sectarismo" con su decisión de avalar la disposición de la Ley Integral contra la Violencia de Género que en los casos de malos tratos fija penas más graves si el agresor es el hombre que si es la mujer.

En un artículo en la revista 'El Siglo' recogido por Europa Press, Leguina afirma que la sentencia "echa sobre el TC la última paletada --por ahora-- de desprestigio a causa de su impresentable politización y sectarismo".

El ex diputado califica la sentencia de "farragosa", "confusa" y "dictada en defensa del Gobierno, único avalista político de esta ocurrente novedad penal", además de "interpretativa", y añade: "como la que nos espera, tal como están las cosas, a propósito del Estatuto catalán".

El Alto Tribunal anunció el pasado 14 de mayo su respaldo a la Ley Integral contra la Violencia de Género a raíz de una cuestión de constitucionalidad planteada por la titular del Juzgado de lo Penal número 4 de Murcia, María Poza.

En su artículo, Leguina destaca que "una vez más" el TC quedó dividido entre "progresistas", que apoyaron la sentencia, y "conservadores", que emitieron un voto particular. "Y según esta ley del embudo a quienes nos negamos a admitir que los varones somos 'un grupo opresor' nos tocará ser tachados de conservadores", añade.

Leguina, que era diputado cuando se aprobó la ley en la pasada legislatura, afirma que durante su tramitación preguntó a varios parlamentarios y al ministro ponente, el de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, por el origen de la propuesta, y llegó a la conclusión de que procedía de "un pequeño y aguerrido grupo de feministas radicales que había encandilado con sus rompedoras ideas al presidente del Gobierno".

NADIE DISCUTE LAS "VERDADES REVELADAS" DE ZAPATERO

"La ausencia del debate interno respecto a las verdades reveladas por el jefe hizo el resto y le ley se aprobó, incluyendo esa enmienda al Código Penal", añade el antiguo dirigente socialista.

De ese modo, prosigue, las "feministas radicales" lograron su objetivo de que su "pretensión ideológica" de que los hombres son en su conjunto un "grupo opresor" haya quedado "grabada a fuego en las leyes democráticas".

Por ello, Leguina lamenta especialmente que el TC respaldara que las penas sean más duras para los hombres porque "el autor del delito inserta su conducta en una pauta cultural generadora de gravísimos daños a sus víctimas" porque ello implica que "lo quieran o no, los hombres están sujetos a una 'pauta cultural' que les supera como individuos, es decir, los varones forman parte de un grupo opresor, que es lo que las fundamentalistas del nuevo feminismo querían demostrar".

El ex presidente madrileño señala en su artículo que aunque la diferencia de penas entre hombres y mujeres no es grande --prisión de seis meses a un año si el agresor es un hombre y de tres meses a un año si es una mujer--, si es importante en el campo de los principios jurídicos.

En este sentido, recuerda que en el antiguo régimen los delitos se penaban con más severidad si el delincuente era del pueblo llano que si era un noble, una situación que fue abolida por la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, con un principio ("La ley debe ser igual para todos, tanto cuando proteja como cuando castigue") que fue recogido por la Constitución española en su artículo 14.

Para Leguina, "ni el feminismo de hace un siglo (ni el de hace 25 años) ni el ecologismo en fechas pasadas eran lo mismo que son ahora", y lo que ha cambiado es que "antes denunciaban y exponían razones", mientras que ahora "incrustados en el Estado, mandan y ordenan".





SER REPUBLICAN@

Ser republicano en la España de hoy




Cada año más y mas gente se suma a la conmemoración de la Republica y ojalá ello signifique que se acerca la restauración de esta manera distinta de entender el Estado, su estructura y composición, de naturaleza profundamente democrática y social. La Republica es más que una alternativa de gobierno diferente a la monarquía: significa optar por un Estado laico, solidario, libre, independiente, con profundo contenido social y participación democrática ciudadana. Los valores de la República (res-pública: cosa de todos) deben regir las decisiones políticas y nuestras vidas, porque ser republicano es, sobre todo, una manera de vivir. Los republicanos del 31 sabían que la única manera de extender estos valores era a través de la formación y educación integral de las personas, alejándose de la educación orientada exclusivamente a un mero adiestramiento para un trabajo o profesión y fomentando una ciudadanía activa, consciente y solidaria, capaz de hacer posible y consolidar una democracia fuerte. La aplicación de los valores de la Republica llevó al reconocimiento del derecho al voto de la mujer, a la bajada de los alquileres de la vivienda, a la construcción de escuelas públicas laicas y a la subida de salarios. Algunas de estas demandas siguen hoy en plena vigencia.
Por su parte, la figura del actual jefe de Estado, el Rey Juan Carlos, no sólo se opone al régimen republicano por el sistema de designación hereditaria -en este caso elegida por Franco que le nombró como sucesor-. También en cuanto a los valores que representa, opuestos a los republicanos, como la educación católica y familia patriarcal, es decir, al entramado conservador nacional católico, como se le ha llamado. No olvidemos el juramento del actual Rey de fidelidad a Franco y a las leyes del régimen, en fecha 22 de julio de 1969. Y tengamos presente que el rey carece de responsabilidades por sus actuaciones, según la Constitución, art. 56.3, estando por tanto por encima de las leyes. Un rey, en fin, que no condenó la guerra de Iraq.
Las gentes del territorio español merecen un plebiscito sobre la monarquía que les –nos- permita manifestar el deseo de volver a la legalidad truncada por un golpe militar, y de ese modo avanzar en la democracia. Los ciudadanos deben poder manifestarse sobre el sistema de Estado que desean, y no tal y como se presentó en la transición, mediante el voto al conjunto de la Constitución Española, incluido el Título II “De la Corona”, que hizo imposible manifestarse contra esta parte tan relevante de la Carta Magna.
Desde Izquierda Unida nos negamos a renunciar a los valores que representa la República y por ello reivindicamos un Estado federal, laico y solidario, que fomente el autogobierno y recoja el derecho de autodeterminación de los pueblos. Los valores republicanos son también los valores de la izquierda, y el paso del tiempo nos conduce a alzar cada día mas altas nuestras voces para seguir luchando por un Estado en el que todos seamos libres, iguales en derechos, responsabilidades y posibilidades, y, en definitiva, ciudadanos plenos.
Reivindicamos nuestra memoria histórica, la memoria y los valores de los que trabajaron y lucharon por una sociedad más justa y solidaria, contra el el fascismo con su estela de desolación y muerte. Conseguimos a través de una iniciativa parlamentaria de IU-ICV la constitución de una comisión para retirar todos los símbolos del franquismo, cuyo trabajo ya se ha empezado a materializar. Mucho trabajo por hacer, pero un camino ya emprendido.

OTRO SOCIALISMO: EL VERDADERO, NO A LA SOCIALDEMOCRACIA

Existen unos compañeros,  que han "tomado" los pàrtidos de la izquierda democratica, los partidos socialistas y laboristas, y que dicen que su ideologia es la socialdemocrata.......¿SERA LA DE ELLOS!.

Porque el buen Socialista, no es solo socialdemocrata. 

                    No se pone feliz de gestionar el capitalismo, regularlo, retocarlo......el Socialista de verdad (nos llaman SOCIALISTAS DE IZQUIERDA...pura redundancia) lo que quiere es la TRANSFORMACION TOTAL DE LA SOCIEDAD CAPITALISTA por otra basada e los principios de 




  1. Libertad

    Igualdad y

    Solidaridad (fraternidad)

    Desde Nuestros partidos tomados por la socialdemocracia desde otras organizaciones de Lucha democratica no comunistas.......desde ¿una quinta internacional o movimientos anticapitalistas?:

    Seguiremos LUCHANDO POR UNA SOCIEDAD SOCIALISTA

    fdo. Alberto l. Rivero Cuende

    Agrp. Socialista de Retiro-PSM




EXACTAS CRITICAS A LA S.DEMOCRACIA DEsDE EL SOCIALISMO DE IZQUIERDA

Críticas a la Socialdemocracia

  • Los comunistas y socialistas de la izquierda más ortodoxa afirman que la socialdemocracia abandonó la tesis de transformación gradual de la sociedad capitalista a una sociedad igualitaria, pues en la mayoría de los países donde los socialdemócratas han gobernado, mientras aplican sus planes de bienestar social (en su opinion, cada vez más reducidos), el capitalismo sigue desarrollándose salvajemente, generando monopolios, concentración de riqueza y desigualdad.
  • La derecha política afirma que los socialdemócratas fomentan burocracias estatales mantenidas con una excesiva carga impositiva a los ciudadanos, son críticos del Estado de Bienestar, sistema económico característico de la socialdemocracia, argumentando que este supone un riesgo moral, ya que los individuos se ven desligados de las consecuencias económicas de sus actos, y además son forzados a subvencionar el consumo de otros.
  • Para muchos políticos conservadores, la socialdemocracia es refugio de comunistas y extremistas de izquierda que utilizan una plataforma política que se muestra "renovada" pero que gradualmente sigue expandiendo ideas de fuerte inspiración marxista que ellos consideran negativas para la sociedad.
  • Desde el mundo religioso las críticas apuntan a las políticas progresistas de los socialdemócratas, como por ejemplo, las uniones legales de personas del mismo sexo y la enseñanza de los diferentes métodos de anticoncepción a la juventud desde una edad temprana.


 
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BREVE HISTORIA DEL PSOE


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PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL - PSOE
Primeros años El PSOE se fundó clandestinamente en la madrileña taberna Casa Labra de Madrid, el 2 de mayo de 1879, en torno a un núcleo de intelectuales y obreros, fundamentalmente tipógrafos, encabezados por Pablo Iglesias, con lo que es el partido político más antiguo de España con funcionamiento ininterrumpido hasta la actualidad. [Photo]
El primer programa del nuevo partido político fue aprobado en una asamblea de 40 personas, el 20 de julio de ese mismo año. Como partido obrero y de clase, el PSOE se adhirió a la II Internacional, que agrupaba a los partidos socialistas marxistas hasta su colapso ante la Primera Guerra Mundial.
El PSOE fue el segundo partido socialista y obrero que se fundó en el mundo (sólo el Partido Socialdemócrata de Alemania, SPD, se había fundado con anterioridad), celebrando su Primer Congreso en Barcelona en 1888, aunque no logró representación parlamentaria hasta el 8 de mayo de 1910, cuando la Conjunción Republicano-Socialista permitió a Pablo Iglesias obtener 40.899 sufragios y el título de diputado a Cortes. Fue reelegido en 1914, en vísperas del asesinato de Jean Jaurés, con 21.956 sufragios, esta vez presentándose por Oviedo. El 9 de abril de 1916 repitió escaño con 18.054 sufragios. No sería hasta el 24 de febrero de 1918 tras la huelga general de 1917 que Iglesias, que obtuvo 27.694 votos, estuvo acompañado por primera vez por otros socialistas: Julián Besteiro, Andrés Saborit, Francisco Largo Caballero, Daniel Anguiano e Indalecio Prieto, miembros encarcelados del comité de huelga.

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Casa del Pueblo de La Arboleda (Vizcaya), fundada en 1888




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En Asturias se vivió con especial intensidad la huelga general revolucionaria de agosto de 1917. Convocada por UGT y CNT en toda España, afectó a los principales centros industriales, pero fue un fracaso. Determinante para ello fue la rápida detención del Comité de Huelga, en Madrid, formado por los socialistas Andrés Saborit, Julián Besteiro, Daniel Anguiano y Largo Caballero
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Póster de la Guerra Civil





La crisis de las Internacionales Como todos los partidos socialistas marxistas europeos, el PSOE se vio sacudido por la llamada crisis de las Internacionales, que separó a comunistas y socialistas en partidos diferentes y enfrentados entre sí. En 1919, el Congreso del PSOE estudió la posibilidad de abandonar la II Internacional (socialista) e integrarse en nueva Internacional Comunista, o III Internacional, liderada por el Partido Comunista de la Unión Soviética.
Ante la división existente entre los delegados, el Congreso acordó esperar a la siguiente reunión de la II Internacional para tomar una decisión. Disconforme con la decisión, la Federación de Juventudes Socialistas, rama juvenil que aglutinaba a los elementos más radicales del partido, decidió escindirse del PSOE, adherirse a la III Internacional y constituir su sección española con el nombre de Partido Comunista Español, en 1920.
Ese mismo año, un nuevo Congreso Extraordinario aprobaba el ingreso condicionado del PSOE en la III Internacional, y resolvía enviar una delegación formada por Fernando de los Ríos y Daniel Anguiano a la Unión Soviética, para tantear el terreno. A su vuelta, De los Ríos desaconsejó el sometimiento del PSOE a la órbita comunista, mientras Anguiano se pronunció a favor. La propia Internacional Comunista, por su parte, rechazó las condiciones del PSOE para su ingreso, y le urgió a aceptar las 21 Condiciones estándar. En este contexto, el Partido Socialista acordó, en un Tercer Congreso Extraordinario, mantenerse al margen de la III Internacional.
El sector minoritario (en el que se encontraba la nueva Federación Nacional de Juventudes Socialistas), partidario de ingresar sin dilaciones en el Komintern, anunció su escisión del PSOE y la fundación del Partido Comunista Obrero Español, que se unió con el Partido Comunista Español en el Partido Comunista de España, único partido español adherido al Komintern en 1921.
La Dictadura de Primo de Rivera y la II República El PSOE fue el único partido al que se le permitió permanecer en la legalidad durante la dictadura del General Miguel Primo de Rivera, pues aunque Pablo Iglesias firmó el 13 de septiembre de 1923 el manifiesto contra la dictadura, como presidente del partido y de la Unión General de Trabajaodres, se produjo una división en el seno del mismo ante la actitud que debía mantenerse frente al régimen militar. Por un lado Largo Caballero y Saborit eran partidarios de una cierta colaboración para permitir el funcionamiento del sindicato, mientras que Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos eran contrarios a esa colaboración. La crisis finalizó con la dimisión de la Comisión Ejecutiva de Prieto tras el nombramiento de Largo Caballero como Consejero de Estado de Primo de Rivera.
Tras el fracaso de la dictadura primorriverista, el PSOE acordó, no sin graves tensiones en su seno, colaborar con los grupos republicanos burgueses en la conspiración contra la desacreditada Monarquía de Alfonso XIII. Esa colaboración se concretó en la participación del socialista Largo Caballero en el Pacto de San Sebastián, en el que los grupos de la oposición burguesa a la Corona (republicanos radicales, Acción Republicana, radicales-socialistas, republicanos federales, catalanistas...) acordaron un programa común para derrocar al Rey e instaurar en España un régimen democrático y republicano.
Tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, en las que las candidaturas republicanas obtuvieron triunfos contundentes en los principales núcleos urbanos del país (Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Guadalajara, Teruel, Cuenca, en una palabra, en todas las demás ciudades de España, salvo cuatro, en expresión del conde de Romanones); la Corona quedó muy debilitada y creció la presión popular a favor de la República. Ello provocó la huida del Rey a Francia y la proclamación de la II República en todo el país, el Comité Provisional republicano se hizo cargo del Gobierno y convocó elecciones a Cortes Constituyentes.
En aquellas Cortes, el PSOE obtuvo 117 diputados, situándose así como la primera minoría de la Cámara; y participó regularmente en los gobiernos republicanos de Manuel Azaña, primero en el gobierno de concentración y posteriormente en coalición con los republicanos de izquierda de Acción Republicana y otros grupos minoritarios. Largo Caballero, Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos desempeñaron carteras ministeriales durante el primer bienio de la República. Tras las elecciones de 1933, las fuerzas de la izquierda abandonaron el gobierno y fueron sustituidas por un gobierno minoritario radical, apoyado por la CEDA. A lo largo de esta etapa, conocida como bienio radical-cedista, el PSOE se sumió en una aguda crisis interna que impidió la convocatoria de un congreso extraordinario que dirimiese las diferencias entre los partidarios de Indalecio Prieto (reformistas), Besteiro (marxistas puros) y el presidente de la Comisión Ejecutiva, Largo Caballero (radicales).
Ante el acceso al gobierno de la CEDA, el PSOE acentuó su radicalización y un alejamiento paulatino de las instituciones democráticas. Numerosos e influyentes dirigentes del partido como Largo Caballero o Indalecio Prieto (quien más tarde consideraría aquel episodio uno de los más graves errores del socialismo y de sí mismo) se embarcaron en un movimiento huelguístico-insurreccional que desembocó en la llamada Revolución de 1934, fracasada en prácticamente todo el país, salvo en Cataluña (donde el presidente de la Generalidad Lluís Companys desafió el orden constitucional al proclamar el Estado catalán dentro de una inexistente República Federal Española, lo que supuso su inmediata detención por parte de las Fuerzas Armadas de la República y la suspensión de la autonomía catalana por parte del Gobierno radical) y en Asturias, donde la experiencia revolucionaria sobrevivió varios meses antes de ser aplastadas por las tropas gubernamentales, dirigidas por el general Franco.
A la represión gubernamental de la huelga siguió un incremento en la crispación social y la polarización de las derechas y las izquierdas que ya no se detuvo hasta el estallido de la Guerra Civil. En medio de esa espiral de agitación y creciente violencia, el PSOE se integró en la coalición del Frente Popular, que agrupó a todas las izquierdas (socialistas, radical-socialistas, republicanos de izquierda, comunistas, anarquistas, republicanos catalanes...) y que obtuvo en las elecciones de 1936 una ajustada victoria frente a las fuerzas de la derecha. La vuelta del socialismo al gobierno, sin embargo, no se produjo hasta después de la sublevación militar que dio lugar a la Guerra Civil, cuando Largo Caballero fue nombrado presidente de un gobierno de concentración frentepopulista en sustitución de José Giral el 4 de septiembre de 1936. En el gobierno de la República, los socialistas ocupan seis carteras. El gobierno de Largo Caballero tuvo la tarea de reconstruir el poder del Estado en la zona republicana y crear un ejército que pudiese oponerse a los hasta entonces irresistibles avances de los sublevados.
El PSOE durante la Guerra Civil y el franquismo En la zona sublevada, el PSOE fue ilegalizado por los sublevados durante la Guerra Civil, como lo fueron todos los demás partidos y organizaciones políticas a excepción de las pertenecientes al denominado Movimiento Nacional (el partido único Falange Española Tradicionalista y de las JONS y su sindicato vertical la Central Nacional Sindicalista).
En la zona republicana, se acentuó la división dentro del PSOE. Tras los sucesos de mayo de 1937, Largo Caballero dimitió, debido a la oposición comunista a su política y fue sustituido por Negrín, también socialista y apoyado inicialmente por Indalecio Prieto y por los comunistas. El gobierno Negrín incluyó tres ministros socialistas (Prieto, Zugazagoitia y el propio Negrín) y eliminó a los largocaballeristas. Tampoco había anarquistas. Los propósitos de Negrín eran proseguir la reconstrucción del Estado y la creación del ejército y buscar apoyo de las potencias internacionales. La República se alejaba de las experiencias revolucionarias (en consonancia con la política comunista de la época), lo que favorecía el apoyo de los prietistas, mayoritarios en la ejecutiva del PSOE. La política de Negrín propició el fortalecimiento del PCE y la creación de un bloque opositor que incluía a trotskistas, anarquistas y largocaballeristas. La política de resistencia a ultranza de Negrín y los comunistas provocó el distanciamiento y, finalmente el enfrentamiento con Prieto. Socialistas, como Besteiro o Wenceslao Carrillo, participaron en el golpe de Estado del coronel Casado contra el gobierno Negrín.
Tras el fin de la Guerra, en el exilio, la división prosiguió entre los partidarios de Negrín y los de Prieto. Así, se produjo la práctica creación de dos partidos socialistas: uno, en torno a Negrín, con personalidades como Zugazagoitia o Álvarez del Vayo, en Francia, con el Servicio para la Evacuación de los Refugiados Españoles (SERE), y poco después en México con el círculo Jaime Vera. Otro agrupado en torno a Prieto, primero en Francia, con la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE), y posteriormente también en México con el Círculo Pablo Iglesias. Fue Prieto el que dirigió la reorganización del PSOE en el exilio prescindiendo de los negrinistas.
Por su parte, el PSOE del interior se reorganizó en 1942 con 300 comités locales en los penales y campos de concentración. En 1944 se formó la primera Comisión Ejecutiva en el interior detenida cuatro meses después. Hasta 1953, las seis ejecutivas del interior fueron desmanteladas por la policía y encarcelados sus dirigentes, año en el que era asesinado el Presidente, Tomás Centeno, en la sede de la Dirección General de Seguridad, hoy sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid.
Muchos socialistas permanecieron exiliados durante la dictadura franquista. En España, el PSOE tuvo una actividad clandestina muy inferior a la del PCE.
Tras la transición democrática La renovación ideológica y política iniciada a comienzos de los setenta y culminada en el Congreso de Suresnes en 1974, encabezada por Felipe González y una nueva generación de socialistas, con el apoyo y la solidaridad de la Internacional Socialista, puso al PSOE en condiciones de ser protagonista activo de la transición y le permitió convertirse en una fuerza determinante en las primeras elecciones democráticas de 1977. El apoyo obtenido por los socialistas y por quienes proponían un proceso materialmente constituyente, evitó que se impusieran los que sólo pretendían la reforma de las instituciones de la dictadura. El PSOE, con sus propias aportaciones y con alguna expresa renuncia de algunos de sus postulados sensibles, como su tradición republicana, en aras del acuerdo colectivo, contribuyó decisivamente a alcanzar el consenso del que surgiría la actual Constitución de 1978. Desde la oposición cooperó en el desarrollo inicial de la misma y articuló una alternativa política de la que se nutrirían muchos de sus futuros proyectos. Este apoyo al desarrollo constitucional no impidió el ejercicio de una política de oposición sumamente dura contra el gobierno de la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez que gobernaba con mayoría simple. Es en este periodo también cuando el partido adopta, en su oposición a UCD, una posición marcadamente contraria al ingreso en la Organización del Tratado del Atlántico Norte siendo frecuente encontrar a dirigentes socialistas en manifestaciones y marchas contra la OTAN.
Junto con el proceso constituyente y los primeros pasos de las instituciones democráticas, se planteaba en el seno de la izquierda una compleja batalla por la hegemonía ideológica y política, que se disputaba el PSOE con el Partido Comunista de España, primer partido de la oposición antifranquista. Al mismo tiempo, el PSOE intentaba hegemonizar el espacio socialista, fragmentado en pequeñas organizaciones como el Partido Socialista Popular de Enrique Tierno Galván, el Partido Socialista Andaluz o los grupos socialistas de Cataluña. Tras las primeras elecciones democráticas, el PSOE se consolidó como la primera fuerza de la izquierda, en detrimento del histórico Partido Comunista de España. Por su parte, los procesos de unidad socialista desembocaron con la integración del PSP en el PSOE, por un lado; y la unificación del socialismo catalán en el nuevo Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE), federado con el PSOE. A finales de los años 70, el liderazgo del PSOE en el socialismo y la izquierda española era ya indiscutible.
En el XXVIII Congreso Federal, celebrado en mayo de 1979, Felipe González propuso el abandono del marxismo, pero la propuesta fue derrotada. Este fracaso provocó su dimisión como Secretario General del Partido, la formación de una Gestora y la convocatoria de un Congreso Extraordinario. Este Congreso tuvo lugar el 28 de septiembre del mismo año y en él, Felipe González fue reelegido con amplia mayoría, aprobándose definitivamente el abandono de las tesis marxistas.
Tras el intento golpista de 1981 y el proceso de descomposición interna de la UCD, el PSOE afianzó aún más su posición como alternativa de gobierno. Así, en las Elecciones Generales anticipadas, celebradas el 28 de octubre de 1982, tras un paréntesis de medio siglo, el PSOE volvió al Gobierno en una victoria electoral histórica con más de 10 millones de votos (48,7%) y 202 escaños.
Los gobiernos de Felipe González (1982-1996) El PSOE obtuvo la confianza de los españoles en cuatro convocatorias electorales sucesivas, 1982, 1986, 1989, 1993, las tres primeras con mayoría absoluta, llegando a gobernar consecutivamente casi catorce años. Gestionó a lo largo de ese periodo un inmenso caudal político que le permitió transformar el país en los más diversos campos, por medio de su gestión en ayuntamientos, comunidades autónomas, gobierno de España, Europarlamento y Comisión Europea. Al mismo tiempo, la concentración de un poder tan amplio en el PSOE fevoreció el surgimiento de fenómenos de clientelismo, amiguismo y corrupción cuya proliferación acabó minando la confianza de los españoles en el proyecto político socialista.
Tras la aplastante victoria de 1982, el PSOE se benefició de la descomposición de la extinta UCD, integrando a los sectores más socialdemócratas de la coalición centrista. Entre ellos, cabe destacar a Francisco Fernández Ordóñez que, junto con su pequeño Partido de Acción Democrática, se unió al socialismo español el mismo 1982. Fernández Ordóñez desarrollaría posteriormente una brillante carrera en los Gobiernos socialistas, en los que desempeñó la cartera de Asuntos Exteriores desde 1985 hasta 1992.
La mayoría de los ministros designados por Felipe González para sus gabinetes fueron varones, todos civiles. Estos gobiernos avanzaron en la estabilidad democrática, en riesgo tras el intento de golpe de estado de 1981. Se consagró definitivamente la hegemonía del poder civil; culminó el proceso, comenzado por la Unión de Centro Democrático, de integración a España en la Unión Europea, firmando el tratado de adhesión a la CEE el 1 de enero de 1986; consiguió un amplio respeto internacional; estrechó los lazos políticos, culturales y económicos con Latinoamérica y el Magreb; amplió el compromiso de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte; impulsó el modelo político del Estado de las Autonomías; dio mayor efectividad al reconocimiento de los derechos civiles; sentó los pilares básicos y desarrolló el Estado del Bienestar que llegaba a España con décadas de retraso respecto de los países avanzados de su entorno; modernizó la economía, a costa en muchas ocasiones de dolorosas reformas y graves tensiones con los trabajadores; prosiguió el desarrollo de infraestructuras; generalizó las pensiones, instituyendo las no contributivas; universalizó la sanidad; reguló la producción agrícola e hizo desmantelar industrias cuya competencia generaba problemas en la Comunidad Europea; amplió la protección del desempleo; generó una cierta conciencia medioambiental; reformó la educación a través de las leyes de Derecho a la Educación (LODE), de Reforma Universitaria (LRU) y General del Sistema Educativo (LOGSE), introduciendo el modelo comprensivo, ampliando la educación obligatoria hasta los 16 años y reforzando la autonomía de las Universidades; y puso en marcha políticas de igualdad.
El modelo desarrollado por el PSOE a partir de 1982 por casi década y media no seguía el proyecto socialista tradicional, sino que atendió muchas necesidades de grandes y pequeños capitalistas. La política económica de los primeros años, que tuvo que hacer frente a la gravísima crisis económica internacional, supuso imponer duras reconversiones industriales en distintos sectores productivos y produjo fuertes enfrentamientos entre el Gobierno socialista, el PSOE y su sindicato hermano, la Unión General de Trabajadores. Estos enfrentamientos culminaron con el apoyo del sindicato socialista a la Huelga General de 1988 y el abandono del líder de la UGT, Nicolás Redondo, de la Ejecutiva del PSOE. Ambos episodios simbolizaron la ruptura de la unidad del movimiento socialista en España y la separación del Partido y el Sindicato fundados por Pablo Iglesias.
Otra de las decisiones más polémicas y que generaron mayores tensiones en la izquierda española fue la permanencia de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Aunque el PSOE se había opuesto a la adhesión, tras llegar al gobierno la mayoría de los líderes del partido pasaron a apoyarla. El gobierno celebró un polémico referéndum (algunos criticaron la evasiva gubernamental a usar en la pregunta el nombre oficial de la OTAN y emplear, en su lugar, el término de Alianza Atlántica) sobre el tema en 1986. Tanto el gobierno como el partido pidieron el voto favorable a la permanencia en la estructura militar y ganaron, aunque el asunto generó profundas divisiones y enfrentamientos en el seno del socialismo. Tanto es así, que el mismo año del referéndum el PSOE sufrió la deserción de numerosos dirigentes y militantes opuestos al giro atlantista de Felipe González, que acabaron confluyendo en la nueva coalición Izquierda Unida, nucleada en torno al Partido Comunista de España. El símbolo más ilustrativo de este complejo viraje socialista es Javier Solana, que había hecho campaña contra la OTAN cuando el PSOE estaba en la oposición pero acabó siendo nombrado Secretario General de dicha organización en 1996.
La formación de Izquierda Unida supuso un cierto debilitamiento del Partido Socialista, particularmente en su ala izquierda. No obstante, en el año 1991 se integró en el PSOE el pequeño Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista, escindido del PCE tras la destitución de Santiago Carrillo como secretario general y finalmente convertido en la corriente de opinión Unidad de la Izquierda en el seno del socialismo.
Durante estos años, los cargos, las sedes e incluso algunos militantes de base del PSOE y Alianza Popular-Partido Popular fueron objetivo de las organizaciones terroristas vascas Euskadi Ta Askatasuna, Comandos Autónomos Anticapitalistas y grupos afines. Por su parte, varios altos cargos del PSOE (entre ellos, ministros, secretarios de Estado y otros responsables gubernamentales) fueron condenados como responsables de la financiación y dirección del terrorismo de Estado de los Grupos Antiterroristas de Liberación, así como de apropiarse del dinero público destinado a la lucha legal contra esta delincuencia.
Todos estos escándalos, junto a la crisis económica de 1993 y otros episodios de corrupción (el caso del presunto tráfico de influencias del que sé acusó a Juan Guerra, hermano del vicepresidente del gobierno Alfonso Guerra; el caso Ibercorp donde estaba implicado el gobernador del Banco de España, Mariano Rubio; el del Director General de la Guardia Civil Luis Roldán, y otras irregularidades en la gestión de infraestructuras y recursos públicos, como la empresa pública Intelhorce, el BOE o el proyecto AVE Madrid-Sevilla), erosionaron la popularidad de Felipe González y la credibilidad de su Gobierno. Este desgaste, unido al agotamiento de un proyecto que se había mantenido durante 14 años al frente del país, y a la dura oposición ejercida por el Partido Popular; propiciaron la derrota en 1996 del PSOE en las elecciones, con lo que el PP llegó al poder y el PSOE fue relegado a la oposición.
El paso a la oposición y la victoria socialista de 2004 En el 34º Congreso del partido, celebrado en Madrid entre los días 20 y 22 de junio de 1997, Felipe González renunció a la dirección del partido, siendo sustituido en la Secretaría General por Joaquín Almunia.
Aun superado por el PP en las Cortes Generales, el PSOE siguió siendo un partido de gran relevancia, manteniendo el poder en varias comunidades autónomas y numerosos ayuntamientos. Además, una vez en la oposición volvió a acercarse a la Unión General de Trabajadores, y colaboró con otros sindicatos, organizaciones no gubernamentales y asociaciones pacifistas y de izquierdas en varias campañas.
El hecho de quedarse fuera de los gobiernos nacional, vasco y navarro no supuso que el PSOE dejase de ser objetivo de Euskadi Ta Askatasuna.
En cuanto a su organización interna, el PSOE adoptó la norma de presentar listas paritarias, con igual número de mujeres que de varones, y empezó a organizar elecciones primarias para elegir a los cabezas de lista directamente entre todos los afiliados. Esto le ayudaba a conseguir repercusión mediática durante las precampañas. En las primarias del 24 de abril de 1998 para las elecciones generales de 2000, se presentaron el propio Joaquín Almunia y Josep Borrell. El elegido, por un 55% de los votos, fue Josep Borrell, aunque finalmente acabó renunciando en favor de Almunia debido al acoso mediático y a la falta de apoyo de la dirección.
Tras las elecciones generales, que ganó el Partido Popular por mayoría absoluta, Almunia se vio forzado a dimitir. En el congreso del partido celebrado en verano de 2000, fue elegido secretario general el entonces desconocido José Luis Rodríguez Zapatero, en detrimento de otros candidatos del partido más conocidos.
En el año 2004 el PSOE, con José Luis Rodríguez Zapatero como candidato, ganó las elecciones generales por mayoría simple, tres días después de los atentados del 11 de marzo, con algo más de 11 millones de votos. Con el apoyo de otros partidos, Zapatero fue elegido presidente de Gobierno por el Congreso. Constituyó un gobierno cuyas carteras ministeriales fueron asignadas paritariamente entre hombres y mujeres, siendo además la primera vez en la historia española en la que una mujer accedía a la Vicepresidencia primera del Gobierno de la Nación, cargo por el cual es Presidenta del Gobierno en funciones cuando el Presidente no se encuentra en territorio nacional.
En julio de 2004 celebró el 36º Congreso Federal donde por casi unanimidad se volvió a elegir a Rodríguez Zapatero como Secretario General y se eligió la nueva Ejecutiva Federal y el resto de Órganos Federales
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Colaboradores de Wikipedia. Historia del PSOE [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2008 [fecha de consulta: 1 de enero del 2008]. Disponible en .




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